El comportamiento es neutro, subvirador incluso en curva rápida, pero con un fuerte carácter sobrevirador si se le buscan las cosquillas.El comportamiento es neutro, subvirador incluso en curva rápida, pero con un fuerte carácter sobrevirador si se le buscan las cosquillas.No es un “M” puro, pero es posiblemente el “M” más inteligente de BMW Motorsport. Con 340 CV y el cambio automático secuencial de ocho velocidades para una tonelada y media el resultado no puede ser más convincente, tanto que cuestiona al poderoso M3 y además reina en solitario en su nicho.
Este BMW recupera el tamaño ideal del concepto de berlina deportiva. Es pequeño y muy ágil, muy divertido de conducir y fantástico para pilotar. El reparto de pesos es perfecto y sus 1,5 toneladas casi parecen menos, porque el motor de seis cilindros en línea turbocomprimido desarrolla 340 CV de pura raza que lo mueven de una forma espectacular.
El conjunto motor y cambio es excepcional y nos traslada a otros tiempos… y es que el cambio automático secuencial es un invento relativamente reciente para los coches de producción en serie, tanto por su elevado costo como por su sofisticación técnica. La primera caja de cambios de este tipo apareció en 1989… ya hace unos cuantos años, pero fue en el mundo de la competición, como ha ocurrido tantas veces, en particular llegó cuando Ferrari introdujo su primer cambio secuencial en el monoplaza F639 que, pilotado por Nigel Mansell, se impuso en el Gran Premio de Brasil. Un año después, la práctica totalidad de los equipos de la F1 disponía de cajas secuenciales. El invento de la mítica firma italiana fue muy anterior al primer cambio automático secuencial de BMW, que apareció en 1996 con escaso éxito. Desde aquel hasta este han pasado muchos años de avance tecnológico en el que BMW ha conseguido la excelencia en este apartado y el cambio automático con mando secuencial y levas en el volante del actual BMW M240i es un heredero de aquel que marcó el rumbo de esta tecnología. Su principal ventaja es la práctica imposibilidad de errar en el cambio y la rapidez de la maniobra, y lo más importante es el placer que aporta a la conducción del coche. Además, el cambio forma parte con gran protagonismo de los diferentes parámetros que se modifican al varias los diferentes programas de uso que ofrece este modelo, como son EcoPro, Comfort, Sport y Sport+, este último ya anulando los controles de tracción y estabilidad para disfrutar “a pelo” de la potencia y bastidor del BMW. La oferta incluye cuatro modos de uso, algunos de ellos algo difíciles de diferenciar por su similitud, pero todos apasionantes por la eficacia global que se obtiene, desde el ahorrador EcoPro, al salvaje Sport+, que la electrónica invita a disfrutar con dos indicadores digitales con formato convencional de agujas, situados en la pantalla central de la consola, que nos indican la cantidad de potencia que estamos solicitando al motor, y el par motor que estamos disfrutando… muy interesante, incluso adictivo. El conductor puede actuar sobre el cambio bien por medio de las levas, derecha para subir, izquierda para bajar, o directamente sobre la palanca del cambio, para subir velocidades por medio de impulsos hacia atrás o reducir con impulsos hacia delante. El M240i también tiene sistema de lanzamiento para llevar al extremo las arrancadas más brutales y disfrutar de todo el empuje del motor, aunque si se abusa los neumáticos acabarán resintiéndose…
 
Un motor emocionante y un bastidor a la altura marcan la diferencia.
Las marchas se suceden con leves impulsos sobre las levas y la pantalla del cuadro de mandos refleja la velocidad en la que se viaja… 6, 7 y hasta 8. De esta forma, el poderoso bloque de seis cilindros en línea con 3,0 litros y 340 CV a 5.500 rpm sube de vueltas como una bala hasta llegar hasta las 7.000 rpm, momento en el que se alcanza el restrictivo corte de inyección. Conduciendo así, se disfruta de todo el potencial del motor y la rapidez del cambio secuencial. El escalonamiento del cambio es perfecto, con las tres primeras marchas muy cortas, ideales para conseguir una aceleración brutal; 4,8 segundos para pasar de 0 a 100 km/h, y una velocidad punta limitada electrónicamente a 250 km/h que, en el supuesto de no contar con la cortapisa electrónica y el brutal choque del aire superaría los 300 km/h. Apurando las velocidades hasta la zona roja nos encontramos por encima de los 220 km/h en cuarta velocidad. En el paso a quinta apenas caen algo más de 1.000 rpm, y después de apurar esta marcha se alcanzarían ya unos hipotéticos 270 km/h. A partir de ese momento se necesita mucho valor para seguir acelerando, porque el BMW se sigue ofreciendo, pero se percibe ligero, juguetón, y el motor desarrolla tal potencial y con una progresividad tan lineal que no parece tener fin. La sexta, séptima y hasta la octava sirven para mucho más que para bajar el régimen del motor y para alcanzar las velocidades de vértigo, que ya nos han ofrecido la cuarta y la quinta con una normalidad tan absoluta que casi parece que el coche no corre mientras sobrevuela el asfalto a velocidades inconfesables.
La estabilidad es impresionante gracias a una suspensión dura y bien diseñada, unos frenos realmente potentes y muy resistentes, casi parecen inagotables, aunque eso es imposible a ese ritmo, y la es dirección precisa y muy rápida, y además transmite mucha información y una gran seguridad al conductor. En el paso por curva el BMW apoya con nobleza y se retuerce antes de dejar escapar el tren trasero, que casi siempre inicia su deslizamiento a voluntad del conductor. En curva rápida el tren delantero se muestra reacio a ser superado por el posterior, otorgando así una gran seguridad. El comportamiento es impecable en todo tipo de trazados, pero proporciona el máximo placer en zona virada, porque con el cambio secuencial todas las maniobras se abrevian.
En nuestra opinión es un coche redondo. Es cierto que por 52.000 euros no debería haber lugar a errar, y en este caso desde luego no lo hay. El tamaño es perfecto y hace innecesario el esfuerzo de pagar bastante más por un M3. Ni siquiera por el incremento que hay que pagar por el M2, que solo cuenta con un puñado de caballos más. Es un coche equilibrado, capaz de viajar con confort y un consumo muy razonable, y satisfacer al más exigente volantista dentro de un trazado permanente o de un tramo de rallye. Así es el M240i.
 
Desde cualquier extremo el M240i es una musculosa escultura rodante y un compendio tecnológico del automóvil.Desde cualquier extremo el M240i es una musculosa escultura rodante y un compendio tecnológico del automóvil.Dinamita. El propulsor de seis cilindros en línea y 3 litros con la tecnología Valvetronic y el turbocompresor consigue una potencia de 340 cv a 5.500 rpm.Dinamita. El propulsor de seis cilindros en línea y 3 litros con la tecnología Valvetronic y el turbocompresor consigue una potencia de 340 cv a 5.500 rpm.