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Era el fin de semana del 26 de abril de 1970 cuando tras un año de espera tras el histórico primer Gran Premio de Fórmula 1 en Montjuich, se iba a celebrar otra prueba internacional, esta vez de Formula 2. No por ello menos interesante ya que la mayoría de favoritos a la victoria compartían actividad con la formula reina. Rolf Stommelem, Carlos Reutemann, Emerson Fittipaldi, Jean Pierre Jabouille, Patrick Depallier, Jean Pierre Beltoise, Henri Pescarolo, John Watson, Derek Bell, Ronnie Peterson, Clay Regazzoni, Francoise Cevert, hasta un total de 35 inscritos, donde resaltaba la figura del piloto español Alex Soler-Roig. La mayoría de los participantes lo hacían con el Brabham BT30, o con el más antiguo BT23.

Ese año, yo con 13 añitos, pudimos acceder junto a mi padre a la tribuna principal delante de los pits, por lo que nos enteraríamos del desarrollo de la carrera y de las actividades de boxes y del podio. Armado con mi Voitghlander estaba presto para captar todas las incidencias que por la recta de salida pasasen.

Henri Pescarolo era el más rápido en los entrenamientos y saldría desde la Pole, seguido por Derek Bell y John Watson, los tres en primera línea de salida y los tres con Brabham. Cevert y Fittipaldi desde la segunda fila y Peterson, Reutemann y Widdows desde la tercera. Alex Soler-Roig, con un Lotus 69 estaba en cuarta fila de salida, con el 10º tiempo.

Tras el protocolario desfile de pilotos y coches delante de la tribuna principal, se monta la parrilla de salida. Bell erraba la salida de la vuelta de reconocimiento, pero recuperaba la posición al llegar a la parrilla definitiva. Con un ruido atronador, Pescarolo salía primero pero Bell le apretaba para pasarle antes de terminar la vuelta, con Cevert en tercera posición. Estos tres se distanciaban rápidamente del resto, liderados por el argentino Reutemann. Pescarolo trompeaba en la vuelta 12 y Cevert le adelantaba. Bell respiraba tranquilo destacado en cabeza, aunque para nada bajaba su ritmo, entrando a fondo todas las vueltas en la recta de tribunas tras la rápida derecha que empalmaba el anterior largo curvón de izquierdas de San Jorge con la recta de tribunas. Cevert pinchaba y debía parar en boxes, recuperando la segunda posición Pescarolo. Fittipaldi por su parte y tras hacer una carrera de menos a más, pasaba de la 12ª posición en la primera vuelta hasta superar a Reutemann y acceder a la parte baja del podio a final de la prueba. Nuestro compatriota Soler-Roig tras salir 10ª era superado por cinco coches en el embudo del primer ángulo de Miramar en la primera vuelta. Pero recuperaba magistralmente hasta terminar en la 7ª posición, calcando la carrera de recuperación de su jefe de filas Fittipaldi en Lotus. Creo que esta fue la mejor carrera internacional en monoplazas del catalán, que terminaba delante del suizo Clay Regazzoni, a la postre ganador del campeonato de Europa de Formula 2 del cual correspondía la prueba de Montjuich como tercera prueba del año.

¿Y el ambiente en boxes? Increíble. En unos pits muy rústicos y provisionales (recordemos que el circuito no era permanente) los mecánicos se apresuraban a sacar sus artilugios para reparar sus correspondientes bólidos. Beltoise paraba en la vuelta nueve con problemas de frenos, Brambilla en la 19 sin presión de gasolina, Corti llegaba con un pinchazo, al igual que Cevert, Watson con un conducto de gasolina roto, dando todos ellos un aliciente extra a la abarrotada grada provisional en la que ese año pudimos disfrutar.

Entonces no lo sabíamos, pero la Formula 2 solo volvió a visitarnos en Montjuich una vez más en 1974 para ser ya la última vez. Larga vida a Montjuich!.

(Fotos y texto Pedro Morera)

 

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