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Gracias a sus 320 CV pasar de 0 a 100 km/h en 5,8 y alcanzar 272 km/h es posible al volante del Civic Type-R. Gracias a sus 320 CV pasar de 0 a 100 km/h en 5,8 y alcanzar 272 km/h es posible al volante del Civic Type-R. Con el Type-R la familia Civic recupera el encanto de antaño, ahora con 160 CV por litro y un motor simplemente explosivo. El Type R no deja frío a nadie, tanto por diseño como por prestaciones. Combina las últimas tendencias de diseño con rasgos muy deportivos y característicos de las versiones más briosas y tradicionales del fabricante japonés. El motor es salvaje, la caja de cambios sensacional y el bastidor… una referencia para el resto del mundo.

Ramiro Mansanet. Fotos Pedro Morera y HONDA

 

No es el más discreto, ni el más silencioso. No es el que menos gasta, y posiblemente no sea el mejor equipado… pero es un sueño de coche. Escucho comentarios que apuntan a lo excesivo de su diseño, los alerones y todo eso, incluida la triple salida de escape y el descomunal alerón, amén de las branquias y otros apéndices que algunos no saben ni entienden porque están allí. A mi simplemente me encanta. Me parece una obra de arte, una arquitectura peculiar, multiforme y extra deportiva, casi la caricatura de un deportivo dibujada sobre el papel, no por un niño, por grandes expertos en aerodinámica.

La sobrecargada estética del Civic responde a cuestiones puramente estéticas… y también aerodinámicas, porque a determinada velocidad sus apéndices aerodinámicos, muchos visibles y otros no tanto, como el carenado de los bajos, son capaces de sumar determinantes kilos de “down force”, fuerza que el aire genera empujando el coche contra el asfalto, lo que genera mayor estabilidad en el paso por curva y aplomo a alta velocidad. Por eso hay enormes entradas de aire, spoilers inferiores, branquias en los pasos de rueda y un aparatoso alerón posterior. Y es que no sólo del motor vive el Honda Civic Type-R, también de una imagen inconfundiblemente deportiva y un bastidor ideal para dar rienda suelta al placer del pilotaje, no urbano, el de las carreteras secundarias o el de los track days. Un coche lleno de detalles racing que a su volante nos transmite fuertes sensaciones, similares a las que proporcionaba aquel 1.6 VTEC con 160 CV… la mitad que este con 320 CV, aquel, un motor sensacional que fue algo así como la semilla de este, un motor emocionante y explosivo de otra época, ahora completa y contundentemente superado por este gracias a la magia del turbo. Ya, ya… algunos puristas se estarán haciendo cruces ahora, donde el mágico motor atmosférico VTEC de distribución variable con su mágico cambio de rendimiento, gritos incluidos, desafinados o acordes, procedentes del motor a alto régimen de giro nos proyectaban con pasión al frente, y ahora todo queda aplastado por la contundencia del turbo. Ahora, la más sofisticada tecnología de distribución variable asociada a la más contundente gestión electrónica del turbocompresor permite disfrutar a cualquier régimen de giro de la mejor respuesta de uno de los motores más llenos y deportivos que hay a la venta. Con poco menos de 1,4 toneladas y 320 CV a 6.500 rpm las reacciones son brillantes y casi brutales, en especial gracias a la eficacia de una caja de cambios manual de seis velocidades que goza de una exquisita selección en sus desarrollos, un manejo espectacular por su precisión, quizás solo al alcance de las cajas de cambios más deportivas desarrolladas específicamente para el mundo de la competición, incluido la sofisticado sistema de control electrónico, que cuenta con el sistema de automático de punta tracción para la inserción de la marcha en el momento óptimo de régimen de giro. Manejada con decisión es tan rápida como la de los mejores coches de competición, y si mantenemos la aceleración, las caídas de régimen son mínimas. Gracias a ello se consigue un rendimiento sobresaliente con un 0 a 100 km/h para el que son suficientes 5,8 segundos. Semejante rendimiento, es casi de récord en el segmento.
Muy a favor del Civic hay que decir que el bastidor es sobre todo divertido y eficaz, porque con semejante potencial y sin recurrir a la tracción total –dispone de tracción delantera asistida por un diferencial Torsen de deslizamiento limitado que es la clave de su eficacia-, es capaz de transmitir al suelo todo el potencial del motor para sacar un extraordinario rendimiento. El Civic, con una precisa dirección de asistencia eléctrica de dureza variable en función del modo de uso seleccionado, y una contundente monta de neumáticos sobre llantas de veinte pulgadas, transmite una gran cantidad de información al conductor, que sabe en todo momento por donde va el coche y las reacciones que está teniendo. Su eficacia anima a atacar sobre el acelerador, y para conseguirlo es determinante contar con una gran potencia en los frenos –discos ventilados y perforados de 350 mm con pinzas Brembo de cuatro pistones-, lo que garantiza frenadas ilimitadas con una mordiente que clava el tren delantero solo con insinuar la intención de frenar. El Civic Type R ofrece tres modos de conducción o uso: “Comfort”, “Sport” y “+R”. La variación entre cada uno de ellos afecta a la electrónica del motor, la dureza de la amortiguación y la asistencia de la dirección electrónica, más duro o más suave, y en la posición más deportiva, como es lógico, anulando todo el apoyo electrónico de control de tracción y estabilidad, no hay que olvidar que este coche es capaz de rodar en 7 minutos y 43,8 segundos en Nürburgring… pero ese record no está al alcance de todas las manos, solo de las más expertas.
El Civic es de esos coches que enamora por su forma de andar, pero además tiene un gran encanto por su estética, y este caso por su fuerte personalidad, tanto por dentro como por fuera. En el exterior, gracias a su cuidada aerodinámica, se añaden spoiler, bajos y alerón posterior que consiguen el importante efecto diferenciador frente al resto de los modelos de la gama. Y si por fuera resulta muy atractivo al impacto visual, por dentro es un placer por el concepto racing de sus asientos, que son como grandes bacquets tapizados en los que destaca tanto la sujeción que proporcionan como las costuras y bordados del logotipo “Type-R”. La ubicación del pomo del cambio, con su pomo en aluminio y su exquisito manejo nos recuerda a los WRC del mundial de rallyes, y el cuadro de mandos, con tanto diseño, posibilidades de personalización y la casi infinita cantidad de información ofrecida es toda una obra de ingeniería digna de estudio.

En la parte posterior destacan el atractivo alerón, la triple salida de escape y el exclusivo y sofisticado paragolpes.En la parte posterior destacan el atractivo alerón, la triple salida de escape y el exclusivo y sofisticado paragolpes.
La carrocería es baja y afilada, como los legendarios Honda Civic, pero es más grande que un compacto convencional, tienen una excelente capacidad interior y un buen maletero que va hasta los 420 litros.La carrocería es baja y afilada, como los legendarios Honda Civic, pero es más grande que un compacto convencional, tienen una excelente capacidad interior y un buen maletero que va hasta los 420 litros.
La consola es muy deportiva gracias al volante forrado en piel con costuras en rojo, el cuadro de mandos con indicadores analógicos y el pomo del cambio de aluminio.La consola es muy deportiva gracias al volante forrado en piel con costuras en rojo, el cuadro de mandos con indicadores analógicos y el pomo del cambio de aluminio.
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